Corrian los años en que corriamos. Un grupo ejemplar se daba el gusto de tener el mejor promedio académico del colegio y eso le permitía darse el lujo de tomarse el sábado completo para ir en tren (sanmar para algunos) hasta Derqui, y desde ahí caminar hasta el campo de deportes del colegio Los Molinos.
En el viaje la ansiedad por jugar por poco hacía que amenacemos al maquinista para que fuera más rápido.
Al llegar haciamos la famosa entrada en calor (con la excepción de alguno que entraba en calor al lado de la parrila que marchaba un chori) y a pesar de ser cancha de 7 se armaba la táctica del día según la habilidad de los jugadores convocados.
Hablando de tácticas... si hacemos un esfuerzo por recordar veremos que antes la velocidad nos permitía jugar al contraataque. Nos podiamos permitir no jugar al toque porque podiamos correr los 80 minutos y volver corriendo hasta el tren para la vuelta.
Hoy nos seguimos permitiendo lo mismo aunque no debamos.
Viendo esta foto recuerdo que Manuel en una epoca tuvo pelo y hasta Monti se hacía un jopo en el flequillo. La panza parecía algo que nunca iba a venir y que estaba reservada solo para los trabajadores fracasados que no tenían tiempo de hacer ejercicio entre semana.
El día que nos recibieramos nosotros pasariamos a ser jefes automaicamente. Cuando fuesemos unos tipos maduros de 25 años tendriamos el oficio que da la experiencia, la habilidad innata y conservariamos el estado físico de aquel entonces.
El cigarrillo sería una picardía eternamente, una cerveza de litro siempre sería suficiente para emborracharnos y jamás dejaríamos una fiesta antes de que nos echaran.
Ganar o perder nos cambiaba la semana rotundamente.
La disciplina en la cancha era digna del mejor ejercito. Muchos de los otros equipos nos doblaban en edad y no podiamos arriesgarnos a insultar o a pegar a nadie porque eso ponía en peligro nuestra integridad física.
Al referee no se le discutía, él siempre tenía razón (mas aun cuando no la tenía)
La coca siempre se compartía y estaba termiantemente prohibido limpiar el pico con la manga antes de tomar.
Si el partido era a las 10:30 am estaba bueno porque no teniamos que esperar tanto para jugar y además después teniamos tiempo para el asadito del mediodía.
Los años pasaron y...
Lo malo no es que algunos peinen canas y que otros ni siquiera se puedan peinar.
Lo malo no es darse cuenta que no se nace jefe.
Lo malo no es tener que privarse de ciertas comidas para poder correr más.
Lo malo no es darse cuenta de que el pucho es mas que una picardía.
Lo malo no es perder por no pasar la pelota.
Lo malo no es que una cerveza no emborrache.
Lo malo no es acostarse temprano por estar cansados despues de una semana jodida.
Eso no es lo malo.
Lo malo es esperar ganar sin esfuerzo.
Lo malo es pensar que estabamos equivocados cuando creiamos que el referee tenía la razón.
Lo malo es que cada uno quiera su coca.
Lo malo es que lo que no hablamos afuera de la cancha, lo hablamos adentro.
Lo malo es no querer cambiar.
Lo bueno es que siempre hay remedio.
Lo mejor es que para que estos males sean buenos solo depende de nostros, la cuestión es querer.